martes, 30 de noviembre de 2010

Un cuento de Mar(ina)

Allá en una isla del mar de la Trola,
vivía una princesa muy triste y muy sola.
Suspiraba llena de melancolía,
pensando en que alguien la salvara un día

Una cierta tarde, cuando paseaba,
ve un barco a lo lejos, que a ella se acercaba.
Era el rey de Jauja con un galeón,
de seda las velas y de oro el timón.

-Bella princesita, mi reino te doy.
Y ella le contesta: -¡Con usted no voy!
Pasaron mil fechas en el calendario,
y un día en un yate llega un millonario.

En el banco tiene millones a cientos
y en la Costa Azul, cien apartamentos.
Dice a la princesa: -¡Yo el mundo te doy!
Y ella le responde: -¡Pues aquí me estoy!
Más días pasaron -tal vez, años fueron­
y llegó a la playa un viejo velero.
Lo manda un pirata que no tiene nada:
el día y la noche y la mar salada...

- Como soy tan pobre, yo nada te doy.
-¡Pues por ser tan pobre, contigo me voy!
Y Juntos se fueron en aquel bajel,
por los siete mares de luna de miel.

Y aquí acaba el cuento del mar de la Trola
y de una princesa que estaba muy sola.



Carlos Reviejo

lunes, 29 de noviembre de 2010

Veinticuatro


Sabes que todo pasará por el filtro del tiempo, ese filtro que decía Balmes. Nada fue ni tan bueno ni tan malo, es probable que ni siquiera fuera como lo recordamos.
No nos debemos ningún perdón ni ninguna disculpa. No sé si merezco las líneas de tu carta, pero me gustaría que supieras que nunca te guardaré rencor, no tengo ningún motivo.
¿Recuerdas la contraportada del cd que te dije? El de aquel concierto juntos. Seres volátiles que no pertenecen a esta tierra. El aire nos empuja y nos separa. Me separa a mí, en una dirección contraria a la tuya, por eso sí que te pido perdón. Por no saber pegarme al suelo.
Lamento haberme guardado muchas cosas que debería haberte dicho y ahora no tienen mucho sentido. Pero no pienses que me he ido y que ya no soy parte de tí. Me seguiré quejando de tus palabras inventadas y tú, de lo asquerosamente dispersa que soy.
Y también diré tu nombre, y te llamaré cuando esté sola.
Pero no pienses en lo que nunca será, y no me eches de menos. Sé que volverás a ser feliz sin mí, puede que incluso más feliz de lo que fuiste conmigo, aunque ahora no me creas.
También confío en que yo dejaré de estar vacía.



Reescribendo la espiral de prometer hacerlo bien,
De cometer un nuevo error,
De no saber pedir perdon o pedirlo demasiadas veces.

miércoles, 24 de noviembre de 2010


Después de aquello, se hizo bastante tarde, y ambos nos teníamos que marchar, pero fue genial ver a Annie de nuevo. Me di cuenta de la maravillosa persona que era y... y de cuanta diversión me había aportado conocerla. Y entonces pensé en aquel viejo chiste, ¿sabes? Este tipo que va al psiquiatra y le dice “doctor, mi hermano está loco; ¡cree que es una gallina!” Y el doctor le dice “¿y por qué no le interna?” y el tipo le dice “Lo haría, ¡pero necesito los huevos!”. Bueno, creo que eso expresa justo como me siento con respecto a las relaciones: ¿sabes? son totalmente irracionales, excéntricas y absurdas y… pero bueno, supongo que seguimos en ellas porque la mayoría de nosotros necesitamos los huevos."

viernes, 5 de noviembre de 2010


Angela, tu es infâme !
Je ne suis pas infâme!... je suis une femme!