viernes, 13 de enero de 2012

If the world is going bad, we're going bad as well


Tengo miedo de llevar tanto tiempo sin escribir que hasta se me haya olvidado.
Debe ser mi nueva condición de paria social y de relegación al olvido que me empuja a escribir memeces librepensadoras en este blog que ni yo misma leo.

Las horas de estudio me han empujado a plantearme mil cuestiones que se han precipitado en mi vida tan rápido que casi no me ha dado tiempo a asimilarlas, tanto en mi entorno más personal como en el social que me rodea.
Me pregunto el sentido de las minorías, de una minoría a la que siento que pertenezco. Una minoría enorme que se ahoga en un ambiente de mediocridad y papanatismo. ¿Tiene siempre la mayoría realmente razón? ¿Y si la mayoría son imbéciles o borregos que siguen una falsa idea?
Cosas que pasan últimamente en mi ciudad, me llevan a pensar si a la mayoría le interesa la cultura. Si esa mayoría que a elegido a nuestro nuevo gobierno (gobierno por llamarlo de alguna forma, ya que salvo gobernar pueden hacer cualquier cosa) verdaderamente se esperaba esta quema indiscriminada de todo lo que no supone la pesca de la trucha y demás menesteres parecidos.
También, cosas que pasan últimamente en mi vida, me hacen pensar si el estudio me está desquiciando y mis aficciones volviendo una prepotente o, de nuevo esa mayoría, se equivoca porque espera que acepte sin rechistar la orden de acoso y derribo a mi pequeño patrimonio cultural.

Y digo yo, para qué tanto eufemismo, tanta palabrería y adjetivo bonito cuando en verdad lo que quiero decir es que me gustaría meter a patadas a todos los gilipollas de esta maldita ciudad que están terminando con nuestro festival de cine, nuestros conciertos y nuestra cultura en general. Que sí, que muy bien, que muy bonito el ai seu ti pego y muy bonito la panda de subnormales que se une a esos  dos millones de visitas en Youtube.