sábado, 9 de enero de 2010

Un dia en el parque




Me encantan los eufemismos. Me encanta decir que voy a llover de lo bonito que suena todo en francés. “Mola” en lugar de “me encanta”. O papelitos azules en mi libreta.
Quiero que todo sea nieve y gritar en medio de una hoja en blanco, quizás, una hoja en blanco con dos puntos. Voy a empezar a echar de menos irme a dormir casi a la hora de despertarse, apretar la cara contra la almohada, reírme y repetir adjetivos inventados.

viernes, 8 de enero de 2010

jueves, 7 de enero de 2010


Tu dis des choses qui font fermer les yeux

Et moi je trouve ca merveilleux

miércoles, 6 de enero de 2010

Casualidades y basura.


Porque cada vez odio más estas tontas despedidas. Porque me gustaría que simplemente fuera: “hablamos luego para quedar, si consigo robarle red a algún vecino”. Decirnos que ya quedaremos más tarde.
Debe ser mi principio de síndrome de Diógenes (esa enfermedad que compartimos) que me incita a guardar todos los retazos de estas navidades juntas. Un collar de macarrones, unos guantes con un agujero en medio, un sobrecito de nieve vacío o la etiqueta de la nueva droga adolescente. A lo mejor, es simplemente que te quiero mucho y que el final de todos los puentes y vacaciones me pone tierna como un panecillo. También, que me gusta mucho escribir nuestros nombres (MaluyMarina) en los cristales llenos de polvo y grabarlo en video para recordar que ahí va a estar siempre. No soy partidaria de esta palabra, pero los números son exactos y los capicúas, serán siempre capicúas.
Hasta la próxima tarde de café, coca-cola y tortitas con nata.
Y de repente hace TOC, TOC, TOC.
Pero más rápido de lo habitual y debido.

domingo, 3 de enero de 2010

En taxi con extraños


Cuando me di cuenta de que todo empezaba a cuadrar, se me ocurrió decir que somos las capicúas de las casualidades. Que un simple roce, un choque, un algo, puede cambiar las cosas para muy bien.
Porque con ocho años yo ya sabia que éramos princesas. Tú la princesa que se besa con el príncipe entre las ratas y yo la princesa de la boca de fresa y las medias rotas.

viernes, 1 de enero de 2010

Balance y contabilidad.

Si todo el mundo hace un resumen del 2009, yo no voy a ser menos.
Podría resumir este año como el mejor año hasta el momento, pero me quedaría corta. Un año de nazis, ponis, vampiros y reencuentros. Un año del que he sacado en conclusión que todo se basa en atar y deshacer nudos. Yo he desatado unos cuantos que creía muy fuertes y por otra parte, he reforzado los que consideraba más necesarios.
He (hemos) conocido a Billy, he bailado con las rosas en la boca en noviembre y en julio en América con mi capicúa. No me olvido tampoco de vosotras, que siempre habéis estado ahí y ahí seguiréis por MUCHO tiempo.
Y podría seguir enumerando todas las cosas que me regaló el 2009, pero dudo que con una libreta entera me diera.
Ha sido un año fetén fetén y no pudo terminar de mejor forma, con mucho alcohol, muchos besos, muchos abrazos y muchas personas queridas, conmigo o dándome los buenos dias.