jueves, 10 de diciembre de 2009

Triple mortal en la pista


El día que te sientas delante de una hoja rayada con un boli bic en la mano y empiezas a reflexionar sobre tus prioridades, te das cuenta de muchas cosas.

Uno, te percatas de que un día alguien aparece así, por casualidad, y te conviertes en todo eso que dijiste que nunca serías. Empiezas a dibujar corazones en los márgenes de los libros, escribes su inicial con los fideos de la sopa y en el vaho de los cristales. Dices cosas de las que antes te reías y sientes esa necesidad que te hace dependiente y te fastidia y a la vez te revuelve las tripas y te gusta. No sabes si durará siempre, pero de momento “siempre” es el presente y con eso vale. Se convierte en una prioridad.

Dos, hay un grupo reducido de personas que puedes contar con los dedos de una mano que están siempre ahí. (Todo esto suena cursi, repetitivo y a libro de religión católica de primaria pero dejarme seguir). Lloras con ellas, ríes, te emborrachas, cantas, te besas, te pierdes en el metro y compartes cama. No importa lo lejos que vivan o los pocos días que las veas al año porque, al fin y al cabo, eso acaba importando una mierda. Las quieres y punto. Son la prioridad número uno porque son pasado, presente y futuro.

Al llegar al tres, te das cuenta de que has madurado a pesar de que todo lo que hagas no tenga sentido y tu grado de responsabilidad roce el negativo. Esto es porque te piensas dos (o tres o cuatro) veces las cosas antes de hacerlas y sobre todo las que afectan a las dos prioridades anteriores.
Prefiero mil veces antes hacer un rasguño en el corazón de alguien que no es nada mío que romper el tuyo que está enredado en el mío, como si fuéramos siamesas, desde hace años.

Al llegar aquí, cierras la libreta, tapas el boli, miras por la ventana y suspiras con nostalgia.

martes, 8 de diciembre de 2009

Madrid.

Yo pienso que en caliente se escribe mejor y aunque acabe escribiendo cosas sin sentido por la falta de sueño, este es el momento.
Pocas veces cinco días, sí, solo cinco, me habían servido para darme cuenta de esas cosas.

De que 3 medioadultas (a veces cuatro) pueden sobrevivir en un piso sin que las ratas suban por las paredes. De que se puede sobrevivir a base de macarrones y hamburguesas (gracias don Burguer King),Billy no conoce las vacaciones,el bola8(ymedio) mola demasiado,el poLo de Limón sabe muy mien,todo es fetén con ellas y los demás,próxima parada Gregorio Marañón correspondencia con tu corazón, ShaCerdota, anda Marina,iros a hablar con la lengua,tenemos que bautizar al gato con un nombre bonito,mil cancíones que nos producen un estado de locura transitoria, gays putas y nazis,el negro que no duerme,odio Madrid pero quiero volver ahí,con dormir 4 horas puedes salir 16 de fiesta y maltratar tu hígado. Y ,porque yo nunca había ido por la calle parándome en cada paso de cebra,dándome besos mientras la gente pasa y las escaleras nos llevan bajo tierra.

Se entiende que pida otro,¿verdad?

miércoles, 2 de diciembre de 2009

eso.


Se resume todo en palabras mal dichas en francés. Sueños que son y no son y en yo y mis redundancias. En que no se me da nada bien y aún así te gusto. En jugar por la mañana como niños a hacer que fumamos con el frío y jugar a ser mayores fumándonos las noches. Decirte que te quiero en medio de un concierto y grabarte mi sonrisa en una polaroid. Pintarme los labios de rojo Chanel y beber vino barato mientras hablas de lugares exóticos a los que vamos a ir cuando seamos artistas famosos. Guardo la juventud en una flor en el pelo que nunca va a marchitarse y las carreras en mis medias son carreras contra el tiempo.

Vamos a gastarlo todo, el dinero, la salud, los me gustas y hasta las suelas de los zapatos.

jueves, 17 de septiembre de 2009

¡Buenos días!


-Buenos días, ¿en qué podría ayudarle?
- Si mire, yo quería un billete solo de ida a la ciudad esa donde los sueños se hacen realidad.
- ¿Quiere usted un billete de avión hasta Estados Unidos, la que llaman la tierra de las oportunidades?
- No, no. Yo le pido un billete a una ciudad donde se cumplen los sueños sí o sí sin posibilidad de fallar.
- Disculpe, pero no tenemos ningún billete a ese sitio…
- Pues en su anuncio dice que venden billetes a todo el mundo, no lo entiendo, a mi me parece un destino muy solicitado.
- Pues lo lamento pero no tenemos. ¿Puedo ayudarle en algo más?
- Si bueno… Es que resulta, que yo soy un fracasado ¿sabe? Yo, como miles de personas, la he cagado en la vida. Yo de joven tenía miles de sueños. Ser un artista, tener una vida “boho-chic”, ir a fiestas, enamorarme cientos de veces, quizá formar un grupo de música y tener fama de esa que pone consumir preferentemente antes de… Pero aquí me ve, trabajando de abogado, que no es malo en absoluto, pero es como si te regalan una botella de don Perignon y detestas el champagne. Estoy casado y tengo dos hijos, pero claro, es lo que tienen los niños, nacen, tu vida se termina y comienzas a vivir la suya, es ley de vida amigo. Por eso pedía un billete, una segunda una oportunidad no me venía mal. Suena egoísta, pero ya me estoy cansando de levantarme cada mañana, tomarme el mismo puto desayuno, ir al trabajo, volver a casa y leer el periódico para ver como nos cargamos poco a poco el mundo.
Pero bueno, si no tiene ningún billete disponible probaré con otra agencia.

lunes, 3 de agosto de 2009

De Viaje.


Cada momento vivido nos marca y mide nuestra vida pero no dejamos de ser unos turistas que están de paso. Nacemos, crecemos, aprendemos, amamos, lloramos y morimos. Cada instante de la vida de cada persona es único pero no deja de haberse repetido con anterioridad. Mi madre, me leía hoy su diario y veía como una mujer de cuarenta y tantos que yo creía que no podía entender lo que vivo, se había enamorado como una imbécil, había llorado y se había emborrachado como yo hago.
Por eso somos turistas de nuestra propia vida, porque aunque pensemos que todo es nuevo, es ya un destino y una parada gastada y obligada por miles de personas que a lo largo del viaje de la vida, han pasado ahí unas vacaciones.

domingo, 5 de julio de 2009

vintage, coffee and love

Aquellos años juntos habían sido como el humo de un cigarrillo, fuerte al principio y después ligeros y efímeros. Como un vinilo rayado, simplemente ya no funcionaba igual que cuando lo habían comprado. Habían sido como una canción de amor, dulce y que te hace llorar o como unos vaqueros gastados hechos para dos. Su amor había sido un amor “retro”, era algo pasado pero que en ciertos momentos tenía su encanto y que el simple hecho de recordarlo les hacía volver hacia atrás.
Esos momentos juntos cabían en dos álbumes de fotos, varias polaroid pegadas con celo a la pared, infinitas mañanas enredados en las sábanas y tardes con sabor a café y barra de labios. Las primaveras habían sido más verdes, los veranos en la playa más largos, los otoños se contaban por las tarde que habían pasado en casa y los inviernos parecían menos fríos.
La despedida no ocupaba los cajones de una mesita, tampoco se había esfumado con las últimas palabras. El último adiós quedaría para siempre marcado en una servilleta del bar de la esquina con tres palabras escritas con lápiz de ojos, "te recordaré siempre".

photo,Irene

sábado, 4 de julio de 2009

Cuestión de confianza


La confianza es un salvavidas que nos ayuda a que no nos ahoguemos en la maldad de las personas. Ayuda a evitar que las mentiras no nos dejen respirar y a que no nos lleve la corriente del odio. Pero todo termina cuando una ola se lleva el salvavidas.

Confiar en alguien es un sencillo proceso. La confianza se divide en varios niveles, en el primer nivel está la confianza con la familia, algo incondicional que nadie traicionará. El segundo nivel se basa en la confianza en los amigos, es un nivel con varios escalones que se van subiendo a medida que pasa el tiempo. Están llenos de resbalones y muchas veces, esta escalera es tan larga que resulta mucho más fácil deshacer el camino que subir los pocos escalones que quedan por recorrer. Se termina con los desconocidos. ¿Por qué es tan sencillo confiar en un desconocido? Quizá porque no nos va a juzgar por lo que creen que somos, podemos ser transparentes como una gota de agua y no tenemos miedo a nada.
Pero es sencillo romper la confianza. Romper esta palabra es más que hacer pequeños trocitos y juntar las letras dando otro sentido. Significa romper el proceso, deshacer lo hecho, infectar con un virus que puede curarse una, o quizá dos veces pero alguna más deja secuelas. La confianza no debe ser una inválida o una mariposa a la que se le han arrancado las alas.